Esperanza

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Al estar en Guinea Bissau, África, visitando las aldeas del interior, allí a la vera de un camino, después de cruzar un pequeño puente, había mujeres calentando agua en fuentes. Hacían hervir el agua hasta evaporarla quedando en la fuente la sal, una sal blanca y pura. Era sal de mar, luego sería utilizada para conservar alimentos y sazonar comidas (aún sin agregar yodo), ese puente que habíamos cruzado unía las riveras del monte, el amplio y extenso mar no estaba allí, sus olas tampoco, estaba a varios km, una ría de mar había llegado al interior del monte, la presencia del mar estaba allí, Cerca de la ría de mar estaban las casas de aquellos aldeanos. Comprendí entonces aún más la profundidad del texto bíblico en el Salmo 65:5. Dios es presentado como la esperanza de todos los términos de la tierra y de los más remotos confines del mar. Había llegado a uno de los más remotos confines del mar. La palabra esperanza es alentadora, es positiva, extiende el pensamiento, sostiene la voluntad, transforma la vida, esto sucede cuando Dios es el contenido de esa esperanza. Todo ser humano puede disfrutar esta esperanza de cambio, transformación y vida si tan solo conociera a Cristo Jesús como Señor y Salvador.

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